El autor y su obra: Denis Fortún

Denis Fortún, La Habana, octubre 1963. Poeta y narrador, escribe artículos y crónicas con un toque humorístico sobre la cotidianeidad en Cuba y su exilio, que aparecen con regularidad en Diario Las Américas y en la Revista Hispano-cubana, así como en bitácoras de otros autores. Es invitado a programas de televisión y radio. Ha publicado los poemarios Zona desconocida y Serio divertimento; El libro de los Cocozapatos (narrativa), y Diles que no me devuelvan (crónicas), 324 Mendoza y Noticia en Desarrollo (Poemario). Tiene inédito un poemario y asimismo la novela: Cueros contemporáneos. Textos suyos han sido incluidos también en antologías de narrativa y poesía en Cuba, México y Estados Unidos. Edita actualmente el blog Fernandina de Jagua.

Zona desconocida (Décimas. Ediciones Itinerantes Paradiso, 2007) He estado leyendo apasionadamente el libro de “décimas” de Denis Fortún, Zona desconocida (Ediciones Itinerantes Paradiso, 2007), no sólo porque me atrae su diversificación temática, el modo inusual con que rompe la estructura canónica en la métrica de los poemas, la juiciosa conjugación octosílaba y el apreciable dominio del contenido universal, sino por la epopeya rítmica que yace oculta en las profundidades sensitivas del autor.

El libro de los cocozapato, (Editorial Silueta, 2011), texto de cuentos, de un humor contagioso, protagonismos imposibles, anécdotas sorprendentes, historias inexplicables.

Diles que no me devuelvan (Alexandria Library, 2013) En "Diles que no me devuelvan" todo está contado desde la perspectiva de un narrador-personaje que es testigo obligado a actuar dentro de ciertos códigos, ante los cuales no reacciona siempre como se espera. Más de una vez el humor o la ironía son sus únicas garantías frente al absurdo o la exasperación. En ocasiones, no puede evitar verse envuelto en escenarios donde se pone a prueba la solidaridad humana, y hasta el afecto, frente al absoluto rigor de la ley. Un ser que observa y escucha en esa torre de babel… María Cristina Fernández.

Serio divertimento (NCEdiciones, 2016). Este es uno de esos libros ante los cuales transamos mediante esta afirmación: De acuerdo, en esta tierra son los poetas quienes se hallan capacitados para entregarnos el lirio matizado con todo el poder innato del hombre; son quienes nos guían cuando ni aun ellos mismos lo saben ni saben muchos de los guiados que es el poeta quien los guía. Son los poetas diestros en darnos órdenes que, irremediablemente, lo deseemos o no, vamos a cumplir: “Esta será tu oración diaria: para verme como quieres/ debes cerrar los ojos”. / Félix Luis Viera

324 Mendoza (Ediciones Cuban Artists Around the World, 2018) Fortún construye su casa, o sea, su novela, como mismo esculpió Paul Gauguin, allá en Atuona, en Islas Marquesas, su Mansión del Goce (Maison du Jouir), o para decirlo en cubano, su Casa de la Venida (eyaculación). Desde esa majestuosa casa-novela, el autor está a la mira a través de una ventana-pantalla, percibe las respiraciones de sus vecinos, se divierte con los ronquidos o extraños gruñidos de otra mujer empantanada en su sombra. […] Es una novela perfectamente concreta en pluma y arte, y alzada en pierre de taille, repujada en el mismo vientre firme y específico de su arquitecto que, además, evoca la narrativa melodiosamente reflexiva de la filmografía del cineasta inglés Peter Greenaway, con sus imprevisibles y excéntricos desnudos y sus festejos suculentos de planos-secuencias interminables, y matemáticos diálogos.Si Guillermo Cabrera Infante es el más británico de los autores cubanos, Denis Fortún es el más norteamericano y continental de los escritores isleños. Fiel a esa genuina feminidad del bosque nocturno de Djuna Barnes, o de la sinfonía inagotable de Paul Bowles, Denis Fortún nos invita a anidar en su tórrida casa-novela. Zoé Valdés

Noticia en desarrollo (Ediciones Exodus, 2019) «Esperaba este libro, vomitado a propulsión y razonado por un poeta hecho de fatigas cruciales, un hombre armado de su propia independencia y libertad que se ha preparado para un salto y luego ha asumido sus demonios y sus ángeles. Más adelante estarán los interiores, las tierras revisitadas por el paso del hombre y por la memoria que dicta cada huella; estarán los sitios que acomodan al poeta en su voz y lo hacen despojarse de artificios, de falsas apariencias, de la engañosa reciedumbre de los verbos.» (Alberto Sicilia)