«Eka literaria»(Debate público, paneles-debates)

Puede ser una imagen de 6 personas, incluido Oreste Pérez y Lourdes Tomas

Literatura, arte y ciencias culturales son lugares aprehendidos en pensamientos. El anunciado anterior puede ser acreditado, no literalmente, a Kant. Al instante en que conoces lo que haces, los modelos del pensamiento abrazan las peculiaridades del “debate público”, en el que participan numerosos estudiosos y especialistas en las materias. Para clarificar esa confrontación intelectual son ineludibles de concebir “grandes relatos” en “grandes paneles-debates”.

La forma del evento se diluye y alcanza a otros proyectos culturales porque no hay otra manera de comprender qué cosa ha sido la infamia del “fin de los relatos”, del “fin de la historia” y del “fin del pensar”. Una literatura empírica y hechológica, dada al detalle y la descripción, campea contra la posibilidad de construir grandes relatos y propiciar el debate intelectual. Alguien ha dicho que “la miseria de los grandes relatos de factura convencional no reside en absoluto en el hecho de que fueran demasiado grandes, sino en que no lo fueron lo suficiente”.

Esta insuficiencia ha provocado en nuestras circunstancias que no se propicie el “debate” sino la “adulación”. Como lo ha planteado Benítez Rojo en su gran relato “La isla que se repite”, lo necesariamente grande sobre una historia de la relación de la isla con el Caribe estriba en que había que pensar la proximidad del “desmán” y el “caos” entre esas dos perspectivas culturales de las realidades caribeñas. En la desmesura entre esa isla, el exilio y la diáspora cubana existe la posibilidad de construir un “gran relato” jamás intentado por nadie.

Relatos” existen muchos, pero aceptar el desafío de lo desmesurado como perspectiva narrativa se ven pocos. Abajo les dejo una imagen del “debate-público” o “grandes paneles-debates” intentando escudriñar en lo desmesurado entre literatura, arte y ciencias culturales.

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