«Egofitness»: ¿confesión o provocación?

Por Pedro Díaz Méndez

Navegando en los confines de mi laptop encontré esto que escribió un servidor para el libro EGOFITNESS del maestro Ángel Velázquez en 2016.    Hoy lo he editado, le he hecho algunas pequeñas modificaciones para compartirlo con todos ustedes.  No estoy completamente de acuerdo con todo lo que plantea el texto, pero es un excelente libro que recomiendo a todo el que deguste de la buena lectura, la alta cultura, y el vertical ejercicio del pensamiento.

Egofitness es un libro difícil y extraño.  Sorprendente y original, el pequeño volumen se distingue por su extraordinaria frescura y verticalidad.  Su lectura no es para todos, por lo que su recepción ha sido ambivalente entre los contemporáneos del autor y sólo muy pocos, al abrigo del conocimiento interdisciplinario adquirido a través de la buena lectura y la formación académica, han empezado a valorarlo en su justa medida.  Sus ecos resuenan plenos de complicidad con los del superhombre nietzscheano y con los de aquellos atletas acostumbrados al riguroso entrenamiento epistemológico.   En pleno auge del fenómeno de la corrección política y de la retórica del marxismo cultural, a través de Ego fitness, aprendimos a hablarle de tú al resentimiento surgido desde la debilidad y la auto victimización que originaron en el espiritualismo tradicional occidental, así como de la adopción del espiritualismo oriental en occidente durante el siglo XIX.  Debilidades que se ven tristemente reflejadas en el arte y la cultura cubanas contemporáneas.

 El libro de Velázquez Callejas, eventualmente, se convirtió en un movimiento intelectual y cultural de resistencia anti colectivista más allá de su breve espacio textual y complejidad semántica.   Luego, Ego fitness se erige como una lectura difícil, extraña, redentora y, sobre todo, necesaria para los pocos que se sientan naturalmente atraídos al ejercicio del pensamiento y el análisis. 

Con Ángel Velázquez, interpreto Egofitness como un tratado que gira en torno a dos polos: el cuestionamiento del papel del creador y, más concretamente, del creador en el seno de una sociedad regida por los gigantes tecnológicos y el colectivismo fomentado, no desde el estado, sino desde las grandes corporaciones.   El autor nos exhorta a que utilicemos la voluntad de poder como palanca para trascender la anquilosis creativa y dar el salto decisivo desde el ego, entidad originada en el corazón mismo del espíritu humano, pero que yace dormida e inerte (en estado primitivo) en la mayoría de los que se dicen ser artistas, poetas, y escritores. Pero dejemos que el autor lo explique con sus propias palabras:

«ahora la meta no sería llegar a lo alto inmediato, sino arribar a la nueva base para entrenar en la creación constante de cotas más elevadas. Es decir, trasformar el producto del trabajo en formas vitales de ascesis, práctica y voluntad.»

En virtud del aprovechamiento iconoclasta y multidisciplinario de su esencia, Egofitness subvierte el discurso normativo del mundillo de críticos y escritores de quincalla que abundan en el Sur de la Florida, específicamente en el espacio que él ha denominado con el rótulo de «Playa Albina».   Este manual de la virtud creativa debe ser comprendido como la suprema determinación del ser decidido a dar el salto cualitativo en el vacío hacia el universo de la excelencia.  Dicho de otro modo: todo lo que es, en cuanto que es, es Egofitness.   Luego, en el modelo de Velázquez Callejas, el ego va un paso más allá de la voluntad de poder nietzscheana.   Se trata de un brío sostenido y constante que nunca se detiene ni deja de generar energía creativa.  ¿Qué significa fitness en este contexto?  Significa volar allende el deseo de transcender por medio del ejercicio intelectual.   No es cualquier afecto, sino el afecto originario, tanto individual como vital y transcendente del espíritu creativo. Se trata de un afecto afirmativo en el cual el creador rompe con la falsa moral que ha manchado los ropajes de occidente desde el antiguo dualismo platónico y que en estos tiempos ha alcanzado su punto culminante.

El autor señala que solo tenemos un mundo y una sola vida en el ahora.  La verdadera transvaloración se da cuando surge un nuevo movimiento en el que el sentido a la vida se lo otorga el hombre precisamente cuando comprende que el cuerpo y la cultura exigen del riguroso entrenamiento vital para ascender en la escala ontológica.

Nietzsche más que una influencia, es una poderosa presencia en el texto de Velázquez.  La voz narrativa confiesa que no propone nada nuevo, pero indica que invierte la lógica de la voluntad de poder.  El autor guantanamero pinta un innovador retrato de la moral tradicional, plagada de los valores contrarios a la vida dentro del contexto pro-globalista, meta corporativo/” progresista”, anticientífico, tiránico, gremial, y multicultural del siglo XXI.

El mensaje del libro es una confesión o, acaso, una provocación que incita a actuar no en contra, sino a favor del torrente básico de la vida y del rendimiento vital del género humano.  En el modelo callejiano «el ego cambia de misión, propósito y autoridad», no hay auto engaño, ni mucho menos auto victimización, el mundo de lo sensible es el único al que tenemos acceso en este plano de la realidad física y biológica.

  Su fórmula no es atea por antonomasia, solamente le da la espalda a lo metafísico como principio y busca en el entrenamiento activo (fitness), es decir, en el fortalecimiento de la creatividad a través de la voluntad de poder de esa entidad abstracta a la cual llamamos ego, dar el salto hacia la excelencia constante y siempre nueva.

Para Velázquez Callejas lo que plantea la corrección política y las nuevas teorías de la justicia social crítica, herederas del marxismo clásico, es onto-teología, o sea, ni más ni menos que otra forma de religión.  Y es que el Capital, obra cumbre de Carlos Marx, origina en el seno mismo del espiritualismo más puro de la herencia judío-cristiana, ámbito en el cual había nacido y del que había bebido el autor alemán desde su más tierna juventud.

En el modelo Egofitness el hombre no puede ser pensado como una división, los sentidos son necesarios para percibir la realidad empírica del mundo y el cuerpo (el cerebro en concreto) es el aparato que permite la actividad cognitiva.  El ego es devenir y firmeza a la vez, es la tirantez psíquico-somática que se establece entre cuerpo y ego, una entidad integral y orgánica apegada al alcance inmediato de la percepción a través de los sentidos.  Según el autor, esa misma tensión yace escondida en el trasfondo que precede a la creación artística y literaria, motivo por el cual el acto creativo es el medio más perfecto para que se filtre o entrevea el poderío del ego. 

En el modelo Egofitness el ego del escritor transforma lo estable, pero a la vez hace estable aquello que transforma a través del salto cuantitativo y cualitativo facilitado por su vigoroso entrenamiento epistemológico por medio del instrumento de la voluntad.  La presente, es sólo una de múltiples lecturas que se pudieran derivar de este fascinante libro.

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