¿Dónde están los «poetas invisibles»?

Por La Brujita Encantada

En 1906, el poeta, ensayista y dramaturgo austriaco Hugo Von Hofmannsthal impartió en Gotinga, Alemania, la conferencia «El poeta y nuestro tiempo», publicada posteriormente en «Gesammelte Werke in zehn Einzelbänden. Reden und Aufsätze 1–3. Band 1, Frankfurt, 1979» (Obras Completas en diez volúmenes. Discursos y ensayos 1-3. Volumen 1, Frankfurt, 1979).

Por la profundidad estética, fenomenológica y poética, la conferencia no ha envejecido, y hoy constituye una aurora en nuestro tiempo (presente). Sigue conteniendo la frescura de un modelo para la construcción de tendencias literarias y poéticas. Lo sorprendente de la conferencia para nuestro contexto sigue girando en torno a una epifanía: en qué consiste la veleidad del ‘poeta sin identidad’ o del «poeta invisible». Sobre esta observación, Hofmannsthal escribe considerando la consistencia del espíritu ‘oscilante’:

«Creo que, más bien, sé que el poeta, o el poder poético, tomado en un sentido amplio, está presente en esta época, como lo fue en todas las demás. Y sé que cuentas incesantemente con esta fuerza y sus efectos, tal vez sin tener nada que decir. Este es el secreto, es uno de los secretos que conforman la forma de nuestro tiempo: que en él todo está allí al mismo tiempo y no está allí. Está lleno de cosas que parecen vivas y muertas, y está lleno de cosas que están vivas y muy vivas. De sus fenómenos, casi siempre me parecen los más presentes y efectivos, excepto el juego, que según el supuesto general estaría en juego, y los que se niegan. Esta vez, hasta que la enfermedad esté llena de posibilidades no realizadas y al mismo tiempo, ella está llena de cosas que parecen existir solo por el contenido de su vida y, sin embargo, no llevan vida en ellas. Es la esencia de este tiempo que nada que tenga un poder real sobre los hombres se exprese metafóricamente en el exterior, si no que todo se toma en su interior, mientras que en la época que llamamos la Edad Media y cuyas ruinas y fantasmas sobresalen en la nuestra, todo lo que llevaba en ella, formó una monstruosa cúpula de metáforas, fuera de sí misma al aire libre».

Y más adelante afirma:

«Está ahí y no es asunto de nadie preocuparse por su presencia. Está ahí y cambia de lugar silenciosamente y no es más que ojos y oídos. Es el espectador; no, el compañero oculto, el silencioso hermano de todas las cosas, sufre por todas las cosas y al hacerlo goza de ellas. Pues, para él, seres humanos, cosas, pensamientos y sueños son exactamente lo mismo […] no puede prescindir de nada […]. Es como si sus ojos no tuvieran párpados […]. En él debe y quiere reunirse todo. Él es quien conecta en sí mismo los elementos del tiempo. En ninguna parte, sino en él, hay presente».

¿Dónde están los «poetas invisibles»?

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