Convención en el comienzo

Lo relevante de cualquier evento cultural es nacer con el parto, la creación, el comienzo que debería producir. En la entrada de ese comienzo, nadie sabe otra cosa que ir indagando sobre lo ya comenzado.

Cualquier debate, expresión, exposición tele-comunicativa, no dignifica nada ante la heterotopía del cobijo. La Convención tendría lugar en la forma del comenzar. En ese lugar del comienzo sabremos qué será lo primero, la experiencia de andar protegidos a golpes de paraguas.

La cubanidad sería, por ende, el efecto del criollaje, nacimiento en la tierra, pero desgraciadamente para gente adulta (clase criolla y nacional): el nacimiento de la política por el discurso de la cubanidad. La criatura que nace, el pollo que tiene que criarse a pesar de los avatares naturales después del parto y que se alza por encima de lo fetal, lo invade la sensación de abandono.

La cubanidad sería entonces, un relato y fabulación para tapar el nacimiento y la crianza del infante. Con ello se le niega al nacido la incorporación a la política.