China: ¿Hasta cuándo el robo de nuestra propiedad intelectual?

Por: Dr. Rafael Marrero

A la espiral de robos de nuestra propiedad intelectual (PI) a favor y en conspiración con el Gobierno de China, se acaba de sumar otro suceso que confirma, una vez más, la descarada usurpación de la que somos objeto por parte de la nación asiática. 

Resulta que, en esta ocasión, dos piratas cibernéticos chinos han sido acusados por el Departamento de Justicia por robar secretos de más de 12 compañías estadounidenses, procedentes de sectores tan sensibles como el de la salud y el de la defensa.

Robo de PI en el sector de la salud

En el terreno sanitario, Li Xiaoyu y Dong Jiazhi, que así se llaman los acusados, habrían usurpado información clave de al menos cuatro empresas del patio que trabajan incansablemente para encontrar un tratamiento efectivo contra el coronavirus

Según la acusación, desde enero del presente año, Xiaoyu y Jiazhi habrían intentado acceder a esas compañías con el fin de usurpar información acerca de las pruebas que se realizan para hallar una vacuna contra el COVID-19. 

El 27 de enero, concretamente, buscaron vulnerabilidades en una empresa de biotecnología de Maryland, que justo días antes había anunciado que investiga una potencial vacuna contra el coronavirus. 

Ese mismo día, también ejecutaron un reconocimiento a otra compañía de Massachusetts, a la que públicamente se conoce por investigar una posible vacuna contra el COVID-19. 

Pero esto no es lo único de lo que se los acusa: todo indica que su actividad ilegal se remonta a varios años, específicamente entre 2014 y 2020, etapa durante la cual han estado robando información sobre varios medicamentos, estructuras químico-farmacéuticas e investigaciones contra el cáncer.

Robo de PI en el sector de la defensa

Paralelamente a la usurpación de secretos en el terreno de la salud, a estos piratas cibernéticos chinos se los acusa de robar información a contratistas de defensa de nuestro país. 

Según ha trascendido, han pirateado en torno al diseño de armas, los códigos fuente de diversos softwares y la tecnología aplicada a varios de nuestros sistemas, principalmente los relacionados con: 

  • Satélites militares
  • Comunicaciones militares
  • Sistemas de microondas 
  • Armas antimicrobianas
  • Sistemas de integración
  • Redes inalámbricas

De acuerdo con la acusación, estos hackers, excompañeros de clase en una escuela de ingeniería eléctrica en Chengdu, actúan desde su país y roban nuestra PI con el fin de proporcionarle información al Ministerio de Seguridad del Estado de China. 

Y a juzgar por las redes informáticas comprometidas con el ciberataque, ​​habrían robado cientos de millones de dólares en secretos comerciales, propiedad intelectual e información comercial valiosa.

Según el Departamento de Justicia, no solo EE. UU. ha sido blanco de este ciberespionaje: otros países, como Australia, Bélgica, Alemania, Japón, Lituania, Corea del Sur, España, Suecia y Reino Unido, igualmente han sido víctimas del robo de propiedad intelectual, fundamentalmente en áreas relativas a la lucha contra el coronavirus.

Antecedentes inmediatos

En mayo pasado, el presidente estadounidense, Donald Trump, acusó públicamente a China de apuntar a universidades, compañías farmacéuticas y otras empresas de atención médica norteamericanas con el propósito de usurpar PI relacionada con tratamientos destinados a contrarrestar el coronavirus.  

En su momento, Trump dijo que tales intrusiones podrían poner en peligro el progreso de nuestra investigación médica en torno a la pandemia. 

El reciente Reporte Especial 301 del 2020, por su parte, ubicó a China en el top de la lista de vigilancia prioritaria que incluye a los países mayormente violadores de PI a nivel mundial. 

Y en junio pasado, el Departamento de Defensa publicó un listado con las 19 compañías chinas que operan desde nuestro territorio en franca alianza con el ejército de su país. 

Básicamente, el 80% de los enjuiciamientos que se hacen en nuestro territorio en torno al robo de secretos comerciales e industriales involucran directamente a la nación asiática y en el 60% de los casos relacionados con la usurpación de propiedad intelectual, hay al menos un nexo con Beijing. 

¿Qué más se puede decir? Las palabras sobran. ¡Y que caiga sobre los infractores todo el peso de la ley!