El castrismo no es más que fidelismo para el pueblo en la doble onda platónica, irrevocable con psicología de masa, con populismo inspirado y con por la ópera teatral de Richard Wagner como obra estética y política.
En el fidelismo(sentido de la fe patriarcal y teatral), el «castrismo» se expresa como una obra de arte total. ¿No fue el teatrismo cubano, subyacente a las normas espectrales del destino, una forma dependiente a la vida total castrista de los años 60?
El dramaturgo del miedo, Virgilio Piñeira, había captado la displicencia con que el espíritu de los años 50 en Cuba había generado frialdad sobre el panorama total. Este desinterés, obviamente, sigue latente porque todavía no he podido separar de la totalidad del castrismo, el arte de la política.
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