Antes de que caiga el crepúsculo

por Candelario Duvelger

En la Filosofía de Nietzsche, sobre la Trágica Edad de los griegos, escrita alrededor de 1873, en vez de aludir a su propia exclusión de la disciplina de la filosofía, Nietzsche identificó la reforma cultural con los filósofos de la antigua Grecia que querían reconciliar la ciencia y el mito, la racionalidad y la pasión.

Ya no estamos en la era trágica, sino en una época de catástrofes en la que ni el pensamiento trágico ni el daoísta por sí solos pueden proporcionar una escapatoria.

En vista de la enfermedad de la cultura mundial, tenemos una necesidad urgente de reformas impulsadas por un nuevo pensamiento y nuevos marcos que nos permitan desvincularnos de lo que la filosofía ha impuesto e ignorado. El coronavirus destruirá muchas instituciones ya amenazadas por las tecnologías digitales.

También será necesario aumentar la vigilancia y otras medidas inmunológicas contra el virus, así como contra el terrorismo y las amenazas a la seguridad nacional. También es un momento en el que necesitaremos solidez concreta y digital más fuerte.

Una solidaridad digital no es un llamado a usar más Facebook, Twitter o WeChat, sino a salir de la competencia viciosa de la cultura mono-tecnológica, para producir una tecno-diversidad a través de tecnologías alternativas y sus correspondientes formas de vida y modos de habitar el planeta y el cosmos.

En nuestro mundo post-metafísico puede que no necesitemos ninguna pandemia metafísica. Puede que tampoco necesitemos una ontología orientada a los virus. Lo que realmente necesitamos es una solidaridad concreta que permita las diferencias y divergencias antes de que caiga el crepúsculo.

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