Anexionismo, el sol del mundo moral y «Paradiso»

Por Galán Madruga

Hace ya más de medio siglo desde que Paradiso, la obra maestra del escritor cubano José Lezama Lima, emergió en la escena literaria con fuerza y audacia. Esta epopeya de la palabra, una amalgama de ensayo y novela, se convirtió en uno de los hitos más significativos de la cultura cubana. Su publicación en 1966 marcó un antes y un después, sacudiendo los cimientos de la realidad literaria y sumergiendo a sus lectores en un universo plagado de simbolismo y misterio.

Sin embargo, para comprender plenamente el impacto de Paradiso, debemos remontarnos a los eventos históricos que lo precedieron. A lo largo de la historia de Cuba, tres grandes sucesos psicopolíticos-literario han dejado una huella profunda en su cultura, y la llegada de Paradiso se alza como el tercero de ellos, llevando consigo una narrativa anexionista de proporciones cósmicas.

El primero de estos acontecimientos trascendentales ocurrió en 1492, cuando Cristóbal Colón arribó a las costas de la isla. Fue en ese momento cuando la imagen patriarcal de Cuba se entrelazó con la esfera vital del globo terráqueo y el incipiente mercado mundial. Desde entonces, la isla caribeña se vio inmersa en un proceso de vinculación con el resto del mundo, transformándose en un punto de encuentro de culturas, ideas y mercancías.

El segundo evento significativo, datado en la década de 1850 del siglo XIX, fue el llamado movimiento anexionista, liderado por Narciso López. Este movimiento buscaba la anexión de la isla a los dominios de los estados sureños del norte, en un intento por rediseñar el destino político de Cuba. Aunque no alcanzó su objetivo final, el anhelo de unirse a una entidad más grande y poderosa dejó una profunda impresión en la conciencia colectiva de la nación.

Sin embargo, fue el tercer suceso, el nacimiento de Paradiso, lo que representó una culminación de estas aspiraciones anexionistas. Lezama Lima, en su proyecto esotérico, buscó unir la ínsula con la inmensidad esférica del cielo, como un acto de reconstrucción de un mito fundacional. En sus palabras, habló de carencia y de la necesidad de elaborar una narrativa anexionista, donde la isla se encontraría suspendida en el cosmos, enlazada con el absoluto. El anexionismo a ese sol del mundo moral extrainsular.

Así, Paradiso se convierte en un viaje literario de proporciones épicas, donde la isla de Cuba se une al firmamento, trascendiendo las limitaciones terrenales y adentrándose en un universo infinito de significados y posibilidades. Lezama Lima, con su estilo barroco y su prosa exuberante, teje una red de símbolos y metáforas que lleva al lector a explorar las profundidades de la identidad cubana y la universalidad de la experiencia humana. En estos cincuenta seis años de Paradiso, la obra sigue resonando con fuerza en el imaginario literario de Cuba y más allá.

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