A cuestas con lo que es el Arte Contemporáneo. No apto para Jorobados

Por Gregorio Vigil-Escalera.

Durante el siglo XX y ahora en el XXI, tradición y modernidad han combatido y todavía luchan por ocupar hegemónicamente el espacio dedicado al fenómeno artístico, aunque, exceptuando algunas corrientes y manifestaciones, sin ánimo de destruirse o anularse —no viene a cuento ser tan melodramático—.

Pues bien, a partir de los sesenta y setenta, con un proceso de cambio sustancial en el mapa geopolítico, histórico y económico —se infiltra un renovado y aún viejo neoliberalismo—, aparece un invitado, lo contemporáneo, cuya denominación de origen se debe, o eso dicen ellos, a críticos, teóricos, comisarios de exposiciones, galeristas, subastadores, coleccionista y santones varios. 

Obras de Jeff Koons

Así es que, sin haberse agotado la modernidad, la etiqueta de contemporáneo se conjuga y abarca posmodernismos, eclecticismos, relativismos y todos los varios que quieran o se les ocurra. Por tanto, en lugar de conceptuarse como aquello que cada día atiende a una multiplicidad de prácticas artísticas, sean las que sean y que se solapan unas a otras, lo que verdaderamente es definitorio son las innovaciones, las experimentaciones científicas, los nuevos procesos y experiencias copulativas de factoría y tipología cuasi industrial, las invenciones, etc., lo que en realidad significa que actualmente toda la gama de estilos de representación son negados —lo que se hace es otra cosa, afirman— o ilimitadamente diversos, se adecúen o no al protocolo.

Hasta hay autores que van más lejos y señalan que lo importante es que la obra de arte muestre la interacción y subversión del orden subyacente, con sus consiguientes patologías al respecto, a las que no se le puede aplicar ningún tratamiento. Faltaba más. Cuánto más sufran más efectivas son.

Sin embargo, sí parece que la contemporaneidad es en todo caso procedente para asignar y tipificar el hecho de que el arte se encuentre tanto en un tránsito de globalización como de regionalización a través de movimientos diferentes por muy contingentes que sean. Que lo periférico ha tomado, por fin, un protagonismo excepcional que ha ampliado horizontes estéticos más allá de un continuo debate que va a golpe de ocurrencias bien pagadas e integradas.


Gregorio Vigil-Escalera es miembro de la Asociaciones Española y Madrileña de Críticos de Arte (AECA/AMCA)

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1 comentario en «A cuestas con lo que es el Arte Contemporáneo. No apto para Jorobados»

  1. Un artículo excelente, el acierto de ligar «lo contemporaneo» al constucto neoliberal explica perfectamente la triste situacion artística actual. No puede haber mayor regresión que la de recurrir al paradigma del liberalismo que nos liberó, como su nombre indica, del sistema feudal. Acudir a él dos siglos después de inventado hace que acudir a las ideas de Duchamp con cincuenta años de retraso parezca casi novedoso. Triste posmodernidad de Revivals padecemos…

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